“No tienes que ser grande para comenzar, pero sí tienes que comenzar para ser grande”.

Esta frase del famoso orador estadounidense Zig Ziglar nos da una lección sumamente importante: todo comienza con un deseo.

Actualmente, los ambientes laborales restauranteros han evolucionado y se han adaptado a las generaciones que, hoy por hoy, apuntan su éxito hacia la obtención de resultados a corto plazo. Es normal que un recién egresado de la carrera de administración aspire a obtener un puesto superior, saltándose el camino por recorrer, que en la mayoría de las ocasiones es bastante largo.

Hemos visto infinidad de infografías, artículos y frases motivacionales en internet y redes sociales, que envían mensajes de una “superación” que debe llegar sin sacrificios: “sigue tus sueños antes de que alguien te contrate para cumplir los suyos”, “prefiero trabajar 5 años de lunes a domingo, que trabajar 40 de lunes a viernes”, “decreta lo que quieres en la vida y se te dará”.

Tanto ataque motivacional a nuestro afán de superación, nos hace caer en la realidad del fracaso a corto plazo.

Nuestro sentido de urgencia se convierte en procrastinación y tendemos a reaccionar de manera negativa ante uno de los pasos más importantes para lograr nuestros objetivos: formarnos un hábito de aprendizaje continuo.

Seguramente has escuchado hablar de la famosa “generación X”, ese grupo de personas nacidas en los años 80 que incursionan en la vida laboral bajo la enseñanza experiencial de sus padres. Tal vez la frase “comienza a foguearte” te suene familiar. Se trata de adoptar una escuela que te ayude a entender procesos, a asimilar la noción de liderazgo, y a visualizar tu crecimiento laboral y personal.

Los puestos gerenciales de hoy en día han evolucionado.

Antes, un gerente era el encargado de que todo dentro del establecimiento estuviese en orden, limpio y acomodado, que el staff fuese cordial con los comensales, el servicio óptimo y de recibir las quejas y sugerencias de los comensales. Actualmente, un gerente va mucho más allá. Un líder de primer nivel debe percibirse a sí mismo como dueño de su propio negocio, siendo un coach para su equipo de trabajo, alguien que los motive a crecer, que los mantenga felices y que los incentive a dar lo mejor de sí.

Todo esto resulta una actividad sumamente complaciente para una persona que aspira a obtener un puesto gerencial.

Entre más experiencia tenga una marca que ha logrado crecer a través del aprendizaje, mayores conocimientos y, sobre todo, mayor visión tendrá el aspirante, resultando en una una alta probabilidad de moldear sus metas y proponerse emprender algo que sienta totalmente suyo.

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